Bolsas con diseños exclusivos, creadas por presos mexicanos

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“Prison Art” es un programa que logra rehabilitar a presos que deciden cambiar su vida por el arte, este fue el caso de David Guzmán un joven que se consumió por las drogas y tras estar cinco años entre las rejas parece estar en paz mientras se dedica a tatuar una pieza de cuero que pronto se convertirá en una bolsa de lujo; el logró reconducir su camino por medio del arte y cuando supo de su larga condesa se consoló pintando.

Con el tiempo se enteró que algunas cárceles de México había presos que recibían un salario por plasmar dibujos en accesorios de moda para el programa “Prison Art” luchó por llevarlo a la cárcel de Tulancingo, Hidalgo, en el centro del país.

De esta forma con una “maquina hechiza” es que logra realizar todos sus trabaos como una calavera que se encuentra tatuando en la biblioteca del penal, normalmente traban las piezas de cuero en sus literas, dentro un dormitorio de hasta 100 personas o sentados en botes de plástico en los espacios comunes, pero hoy los presos tatúan cómodamente en dicha sala, algunos pintan mariposas, tigres, pájaros y mucho más calacas, esqueletos de todo tipo.

Sus piezas logran ser colocadas en tiendas exclusivas de todo México donde sus diseños, son el motivo central de elegantes bolsas de diseño, sus “máquinas hechizas” que las han elaborado con un bolígrafo, aguja y un motor impulsado por un cargador de celular,  que generalmente es usada por los reclusos para tatuarse unos a otros, generando graves problemas de salud.

Así otro preso como Ezequiel Pérez de 24 años señaló, “Con esto, el día se hace un poco más corto: No veo ni la hora que es. Desayuno, como y el resto del día estoy casi metido en esto”; para “Prison Art” no importa el delito cometido, el sexo ni la edad; las únicas condiciones para entrar al proyecto ideado por una fundación privada son mantener el cuerpo limpio de drogas, asistir a terapia de desintoxicación y dar la mitad de su sueldo a la familia.

Una de las claves que ha llevado al éxito a “Prison Art” es que matiene motivados a los reos con una paga que puede llegar a los 400 dólares mensuales (aproximadamente 7 mil 500 pesos), afiliándolos a un proyecto de reinserción que espera contratarlos en sus talleres una vez que salgan del penal.

 

Jorge Cueto, el cerebro detrás de “Prison Art” mexicano de origen español, habla por su propia experiencia, pues en 2012 estuvo detenido 11 meses por un fraude, del que acabó saliendo inocente de la cárcel de Puente Grande, ahora después de dos años y medio de vida del programa, detalla que funciona en seis cárceles de México y ha dado empleo a 240 presos y expresos.

El éxito de este programa no sólo se ha vivido en los penales, las bolsas, cinturones, monederos y otros accesorios de “Prison Art” se convierten en piezas únicas firmadas por cada preso, y sus diseños de moda hecho con cuero de alta calidad que se  venden en barrios exclusivos como el de Polanco en la Ciudad de México o en elegantes tiendas en las turísticas San Miguel de Allende o Playa del Carmen y también vía Internet.

Cueto en un futuro espera poder abrir tiendas en Estados Unidos, Londres e Ibiza, “Es una opción para la sociedad si quiere ayudar. Y la ideas es manejar un producto del tal calidad y gusto que la gente lo desee”.

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