La agresividad en los niños

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Si su hijo golpea a otros niños, reta a los mayores y actúa a menudo con violencia, es importante buscar ayuda especializada a la brevedad, ya que esta conducta, regularmente no  desaparece por sí misma, si no que suele empeorar y ser causa de bajo rendimiento escolar y problemas de adaptación social más severos de lo que se imagina.

Las causas son muy variables tiene mucho que ver el afecto que se le brinda, su esfera social y emocional. Si fue un niño deseado/planeado o no, cómo fueron sus primeros años y a su vez, hay ciertos componentes genéticos que se pueden combinar. En ocasiones están viviendo un proceso de duelo o pérdida, ya sea separación de los padres, cambio de casa, algún tipo de abuso.

De qué manera podemos contribuir para que un niño deje de ser agresivo:

1.Estimular el diálogo, no la imposición.

2.Jugar con los hijos, ya que esto elimina fricciones y crea lazos cordiales de simpatía.

3.Reforzar las relaciones a través de actos espontáneos como darle un beso, un abrazo o frases como “qué bueno eres”, “eres buen hijo” “confío en ti”. Se vale premiar los logros del pequeño con dulces, dinero o juguetes, pero no se debe atender más lo material que lo emocional.

4.Evitar los castigos y los golpes, y dar preferencia al respeto.

5.Promover la reflexión del niño sobre su propia conducta: “Este método se basa en cuatro preguntas que el niño debe responder: ¿qué pasó, qué ocurrió?, ¿qué piensas sobre lo que hiciste, estuvo bien o mal?, ¿qué propones ahora, qué solución tenemos? y por último, un reto: ¿qué hacemos si vuelves a actuar así?”.

Recuerda: La mayoría de los niños que son agresivos, tienen temor, y el temor se va a través del amor.

Revisa cómo es su ambiente y los motivos por los cuáles actúa así, no lo minimices, busca asesoría.

Artículo por la Psicóloga Tijuanense, Julia Bonillo

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