Tontos y Gordos

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Con gusto les compartimos que estaremos publicando en Soytj.com las colaboraciones que hace este gran columnista para varios periódicos nacionales, iniciamos con esta entrega que debe ponernos alertas.

 


 

Política Irremediable

Román Revueltas Retes

Héctor Aguilar Camín acaba de abordar dos temas primordiales en su columna: el desastre de la educación y la catástrofe de la obesidad en México. Los datos que consigna describen un pavoroso escenario: millones de estudiantes que han terminado el bachillerato pueden apenas efectuar las más rudimentarias operaciones aritméticas (con números enteros solamente, olvidémonos de obtener raíces cuadradas o de resolver ecuaciones algebraicas), no entienden enteramente lo que leen y tienen inclusive dificultades para comprender las instrucciones verbales que escuchan.

Y para pintar un panorama mucho más sombrío, hablemos de los otros millones de jóvenes que dejan pura y simplemente de estudiar: una quinta parte de los alumnos no termina la secundaria y el Censo de Población y Vivienda, realizado por el Inegi en 2010, señala que el 43 por cien de los jóvenes de 15 a 19 años no asiste a la escuela. Las cosas no se componen en el segmento de la educación superior: de todos los estudiantes que logran ingresar a la universidad, 38 por cien no termina la carrera.

Si pensamos en el futuro que les espera a esos ciudadanos es imposible imaginar siquiera una sociedad mínimamente justa e igualitaria porque están condenados a no poder desempeñar jamás un empleo bien remunerado (otra cosa, por cierto: somos también uno de los países que, debido a sus bajos salarios, menos recompensa la posesión de un título profesional en el mercado laboral) y a perpetuar así su primaria condición de pobreza.

Por si fuera poco, esas mentes sanas —aunque no enteramente capacitadas— no cuentan con el soporte de un cuerpo saludable porque, miren ustedes, nos hemos convertido paralelamente en una nación de gordos que, ahora mismo, está comenzando a pagar un precio altísimo en cuidados sanitarios, muertes prematuras y pérdida de productividad.

Lo más curioso, en este sentido, es constatar lo inoperantes y poco convincentes que han resultado las avasalladoras publicidades que nos atosigan en los medios: los anuncios están protagonizados por jóvenes esbeltos, guapos y bien vestidos a los que no parece faltarles nada. Pues, los mexicanos no queremos ser así. Es el fracaso absoluto de lo “aspiracional”, oigan ustedes.

revueltas@mac.com

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